Cuaderno de la empresa responsable

Noviembre 17, 2008

Piedad Rojas

Archivado en: Uncategorized — Piedad Rojas @ 11:15 pm
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Socia fundadora de R&S Consulting. Docente Universitaria en R&S. Durante su vida profesional se ha desempeñado como consultora de proyectos de acción social y  de diálogo de grupos de interés para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Organización de Estados Iberoamericanos, el Instituto Colombiano de la Educación Superior, el Ministerio de Cultura y el Banco Interamericano de Desarrollo. Encargada del área de Responsabilidad Social Empresarial de las cinco empresas del grupo UNION FENOSA que operan en Colombia y Directora de sus dos Fundaciones empresariales: Fundación UNION FENOSA y Fundación EPSA. Coordinadora General del Catálogo de Buenas Prácticas en Responsabilidad Corporativa del Club de Excelencia en Sostenibilidad. Entre los proyectos en los que ha participado profesionalmente, han sido merecedores de reconocimientos y premios :+ 2004. Premio a la Mejor Acción Socio-Laboral. Fundación Sagaradoy de España.+ 2005. Galardón de innovación del European Market Place de Responsabilidad Social Corporativa 2005. + 2006. Programa destacado de RSC. Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos en Nairoby (Kenia).+ 2007. El BID en su publicación “Empresas Privadas y Creación de Oportunidades Económicas para Micro y Pequeñas Empresas “ destaco como uno de los 8 casos más exitosos de Responsabilidad Social Corporativa de América y el Caribe, la acción social vinculada al modelo de negocio.

Su experiencia profesional ha sido acompañada de formación integral de calidad por universidades de reconocido prestigio en el mundo en áreas del conocimiento de su interés. Formación y experiencia que garantizan a una especialista calificada y cualificada para orientar a organizaciones y universidades a gestionar estratégicamente su acción misional acorde con las tendencias más innovadoras de la Responsabilidad Corporativa y la Sostenibilidad. +Master en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Alcalá de Henares +Master en coaching y PNL en el  Instituto Español de PNL. Avalados por la ACEPNL. (Asociación Colegial Española de Profesionales de PNL) + Especialización en Gerencia Empresarial en la Universidad Tecnológica de Bolívar +Estudios en evaluación y mejoramiento de la Calidad en Harvard Graduate School of Education + Abogada de la Universidad de los Andes.

Junio 25, 2009

Texto Resolución Parlamentaria en materia de RSE

Archivado en: Responsabilidad Corporativa — Piedad Rojas @ 7:03 am

Comparto el texto de de la Resolución Parlamentaria en materia de RSE del Gobierno Central Español, aprobado el día de ayer. Esta norma sin duda constituye un avance significativo para la implantación de la RSE en la cultura de las organizaciones.

1. Tener en cuenta las recomendaciones que dirigidas a las administraciones públicas, se recogen en el Libro Verde y en el Informe aprobado en el Congreso para promover la Responsabilidad Social de las Empresas

2. Impulsar una gestión socialmente responsable de las administraciones públicas mediante actuaciones que favorezcan la transparencia, la cultura del trabajo que crea valor en el seno de la Administración Pública, la conciliación de la vida laboral personal y familiar de los empleados públicos (ya recogido en nuestra regulación legal en el Plan Concilia) la reducción de emisiones de CO2, la contratación de personas con discapacidad y en riesgo de exclusión, la reducción de la temporalidad y la incorporación de cláusulas sociales y medioambientales en los concursos y contratos públicos, al amparo de la nueva ley de contratos del sector público. Se recomienda, a los órganos de contratación, en todo el ámbito de la Administración General del Estado la adopción de forma decidida de medidas favorables a las personas con discapacidad previstas en dicha Ley y en particular: – El establecimiento de la obligación de dedicar a la ejecución del contrato, siempre que sea posible, un número cierto de trabajadores con discapacidad. (artículo 102, ley 30/2007) – La preferencia de la adjudicación de los contratos a las empresas que, en igualdad de las demás condiciones, acrediten mayor porcentaje de personas con discapacidad. (disposición adicional 6ª, ley 30/2007) – La reserva de la adjudicación de determinados contratos a favor de Centros Especiales de Empleo. (disposición adicional 7ª, ley 30/2007)

3. Elaborar, en colaboración con las organizaciones representativas de la discapacidad, un manual de buenas prácticas de contratación pública socialmente responsable, que pudiera servir de guía práctica para todos los órganos de contratación de todas las administraciones públicas.

4. Fortalecer la cultura de un consumo responsable que ayude a hacer más partícipes a los ciudadanos como consumidores, para demandar bienes y servicios que sean producidos bajo criterios de responsabilidad social empresarial.

5. Incorporar los grandes retos de la lucha contra la pobreza, objetivos del Milenio y respeto a los Derechos Humanos, desde la perspectiva de las prácticas socialmente responsables, a las empresas españolas en sus actuaciones internacionales, especialmente en aquellos supuestos que sean beneficiarias de programas de ayuda a la internacionalización.

6. Favorecer la inversión socialmente responsable (ISR), tanto en el sector privado como en el público y, especialmente en este último caso, propiciar la consideración de los aspectos sociales y medio ambientales. En este sentido el Gobierno presentará antes de fin de año un programa de actuación específico, con base en las recomendaciones o propuestas que, en este sentido, le haga el Consejo Estatal de la RSE.

7. Fomentar la transparencia empresarial mediante la incorporación a las empresas de la información que realizan a través de la triple memoria: económica, social y medioambiental. Respecto a las empresas que cotizan en Bolsa, el Gobierno, en colaboración con la CNMV y previo informe del Consejo Estatal de la RSE, presentará antes de fin de año un estudio sobre la necesidad o no de regular la información que debe de contener la denominada triple memoria.

8. Potenciar el diálogo de todos los grupos de interés relacionados con la RSE, a través del Consejo Estatal.

9. Favorecer la expansión cultural, educativa y formativa de la RSE, introduciendo contenidos del desarrollo sostenible y de la RSE, en los distintos niveles educativos.

10. Promover acciones de Responsabilidad Social de las empresas en el desarrollo de la igualdad entre las mujeres y los hombres, en el marco de lo establecido en la Ley para la igualdad efectiva entre hombres y mujeres (tomando como base el Art. 73) y promover el cumplimiento de los planes de igualdad para empresas de más de doscientos cincuenta trabajadores y de los planes voluntarios para el resto de las empresas en base a lo establecido en el Art. 45 de dicha ley.

11. Favorecer y coordinar en su caso, las políticas autonómicas de apoyo a la RSE, entendiendo que la tarea de los gobiernos autonómicos en esta materia es importante.

Firma

GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA

GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR

GRUPO PARLAMENTARIO CATALÁN (Ciu)

GRUPO PARLAMENTARIO VASCO (EAJ-PNV)

GRUPO PARLAMENTARIO MIXTO (ESQUERRA REPUBLICANA – IZQUIERDA UNIDA-ICV)

Junio 1, 2009

Responsabilidad y Sostenibilidad

Archivado en: Responsabilidad Corporativa — Piedad Rojas @ 7:26 pm

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La Responsabilidad y la Sostenibilidad en la gestión de las organizaciones es una de las innovaciones del managment más trascendentales en las últimas décadas. Diferentes autores señalan que se trata una de las innovaciones más importante, en materia de gestión, desde el comienzo de la Era Industrial: supone una alteración radical de las relaciones empresa-entorno.

Un estudio de Stern Review sobre los efectos económicos del cambio climático afirma que lo que ahorraríamos si las empresas actuasen de forma sostenible equivale al 1% del PIB mundial. Con respecto al cambio climático, señala: “El coste de no tomar medidas podría alcanzar el 20% de PIB mundial a mediados de siglo”. Los empresarios tienen mucho que decir en todo esto. En beneficio propio y en beneficio de la comunidad, que al fin y al cabo termina siendo el suyo. Resultan claves para construir un mundo sostenible o a mantener la senda de destrucción que ya ha acabado con gran parte de nuestros recursos naturales y que trae consigo el lastre de impactos sociales que todos conocemos.

Esa idea que tanta fortuna hizo en los años noventa y según la cual los empresarios sólo deben velar por los intereses de los accionistas es cosa del pasado. Eran otros tiempos. En los nuevos, para diferenciarte tienes que adaptarte a los nuevos retos y exigencias del Siglo XXI, cambiar de estrategia, pensamiento y dirección.

Al comienzo de la era de la industrialización, la población de Manhattan atravesó una importante crisis: la acumulación de de 35.000 toneladas de excremento de caballo en sus calles, generaba la proliferación de ratas y gusanos. Hoy, el problema de contaminación asociado a los medios de transporte es otro: los humos que provoca. Los 1.000 millones de habitantes que ocupaban la tierra en el año de 1.900 son 7.000 en el año 2009 y se estima que sean 10.000 en el año 2025. Los recursos naturales, a diferencia de las personas, no se multiplican. Por el contrario, con los años son cada vez más escasos.  Pese a un futuro sin ellos, un gran número de empresas y personas aún los malgastan de forma ineficiente.

La Responsabilidad y la Sostenibilidad se convierte entonces más allá de una postura ética, en una alternativa imprescindible para la competitividad y sostenibilidad de las empresas. La empresa, como sistema abierto que hace parte de un entramado social, se verá perjudicada tarde o temprano si se destruyen los equilibrios en el sistema en el que está inmersa. Toda empresa debe asumir su crecimiento económico de la mano del crecimiento social y medioambiental de su entorno será aún más competitiva y rentable que las otras.

La visión de la empresa moderna tiene que ser gerenciada con una nueva mirada, no por presión externa sino por una visión de  largo plazo. Una empresa que malgaste los recursos naturales de su entorno y cuyas políticas no contribuyan a mejorar la calidad de vida de sus empleados, fortalecer a sus proveedores, y ofrecer rentabilidad a sus inversionistas, resultará insostenible. Los grupos de interés y el medio en el que opera terminarán pasándole su cuenta de cobro.

Abril 28, 2009

R&S

Archivado en: Responsabilidad Corporativa — Piedad Rojas @ 10:34 pm

En Colombia es cada vez más frecuente, aunque aún incipiente, el interés de los empresarios en la Responsabilidad Corporativa y la Sostenibilidad, R&S.  Algunos de ellos, ya utilizan términos propios de su jerga. Otros, han dado un paso más y de la prosa han dado el salto a la praxis, iniciando el proceso de integrar sus principios y valores asociados a su visión de hacer negocios. Y hay aquellos que al conocer el concepto, reconocen que ya es parte de su cultura empresarial. El interés no es otro que estar a tono con las tendencias del mercado que imponen este tema como un factor de diferenciación y de competitividad.

Esta seguramente es una de las razones para que sean cada vez más frecuentes espacios de diálogo entre empresarios para intercambiar experiencias sobre el tema. Ojalá sus reflexiones permitan a nuestros gerentes clarificar el concepto y los alcances de lo que me arriesgo a llamar el pilar de la gerencia moderna, la R&S. Las universidades y escuelas de negocio bien podrían ayudar incluyendo este tema gerencial dentro de su pensum académico; así como los medios de comunicación cumpliendo una labor pedagógica. Otra razón para que la R&S esté en boga, es la inviabilidad del modelo de gestión clásica de empresa frente a sus cada vez más difusas fronteras. Los nuevos retos los impone la globalización, el cambio en los mercados sustentado por las tecnologías de la comunicación, la tercerización de servicios, y la presión de los grupos de interés que rodean a las empresas: estos grupos son cada vez con más conscientes de la influencia que tienen en la sostenibilidad de las compañías, y por lo tanto en su toma de decisiones, y hacen que existan nuevas reglas de juego. Hoy, el mercado está exigiendo una visión sistémica del negocio y unos mínimos éticos que van más allá de los que establece los “contratos sociales” de cada país y sus legislaciones vigentes. Están en auge valores supra nacionales como la solidaridad, la transparencia, la confianza,  determinantes para los consumidores, clientes, empleados, potenciales socios comerciales y estratégicos. Y el resultado es el incremento de organismos internacionales que exhortan a las empresas a comprometerse con principios y valores asociados a la R&S.

La crisis que asola a buena parte del planeta demuestra la inviabilidad de un modelo capitalista entregado al dogmatismo de la autorregulación: no basta con que la empresa cree círculos  de creación de valor no virtuosos y de carácter endógeno. Y la crisis acaba de llegar, pero los problemas no son tan nuevos. Hace años que estamos asistiendo a numerosos escándalos en la gobernanza de las empresas, al derrumbe de compañías otrora ejemplares en sus resultados. La actual crisis económica global es la consecuencia sistémica de ese dogmatismo. El New York Times ha planteado editorialmente: “La crisis podría haber sido evitada si los reguladores hubieran aplicado las reglas, y si los funcionarios gubernamentales hubieran cuestionado los préstamos riesgosos y otras prácticas dudosas”. Hay que apostarle a apuestas gana-gana, círculos virtuosos que generen beneficios a las empresas con sus grupos de interés en una relación de beneficios mutuos.

Son tiempos diferentes que exigen un nuevo discurso. El gerente moderno no puede permitirse ser el de antaño, aquel que sólo debía gestionar los intereses de los accionistas e inversores. El actual, debe adquirir nuevas competencias y conocimientos que le permitan gestionar las necesidades y expectativas de todos aquellos interlocutores que impactan directa o indirectamente el negocio. Es la única manera para minimizar los eventuales riesgos al que pueden verse expuesto. Pese a esto, muchos empresarios aún soportan su cultura organizacional con el trillado discurso de Milton Friedman en los años setenta. De ellos, aquellos que aún mantienen su negocio, se puede asegurar que cuentan como una de las amenazas posibles e inminentes su insostenibilidad en el mediano y largo plazo. Hoy sabemos que quien no gestiona o gerencia el capital reputacional, relacional y humano de la empresa, está poniendo en riesgo a su organización. Hay que renovar paradigmas empresariales. Muchos ojos velan y castigan a las empresas que no lo hacen. Las esperanzas para superar las asimetrías del mercado y generar crecimiento económico para el sistema recaen ahora en las empresas. Tal y como explica Adela Cortina, “la salvación de los hombres ya no puede esperarse únicamente de la sociedad, como lo quería la tradición rousseauniana, ni tampoco del Estado, como pretendía el socialismo real de los países del Este, ni, por último en la conversión del corazón de la que hablaba cierta tradición kantiana, es una transformación de las organizaciones las que puede salvarnos¨. La transformación no es otra que la de su humanización, el convertir a la empresa en ese ciudadano corporativo al que se le exigen además de derechos, deberes y responsabilidades por sus acciones así como por sus omisiones y que se mueve inspirada por unos valores.

Es mucho lo que aún tenemos que avanzar para que la R&S sea una realidad empresarial y que cumpla su fin antropológico. La visión de la R&S en nuestros países dista de ser un tema centrado en valores, ni siquiera es asumida como una inversión. Se reduce su concepción como un gasto esporádico y puntual. Percepción que los empresarios no cambiarán hasta que sepan como orientarla de forma estratégica al negocio e inicien a disfrutar de sus beneficios tangibles en el negocio. Un empresario que quiera experimentar aventurarse en esta tarea bien podría seguir estos pasos: 1) incluir la RSE en su cultura organizacional, misión, visión valores; 2) crear un ambiente de diálogo con sus grupos de interés para identificar sus necesidades y expectativas; 3) establecer una política de RSE que contenga los compromisos para con ellos y su marco de relación; 4) insertar la R&S de forma transversal en la estrategia del negocio a través del establecimiento de un sistema imbricado con la gestión estratégica y operativa de la empresa, procesos y procedimientos; 5) realizar proyectos que den cumplimiento a cada uno de sus compromisos; 6) diseñar una batería de indicadores  que permita la  auditoría y la medición de impactos; y 7) rendir cuentas de los resultados a través de informes de gestión. No deberá olvidar que es un tema de gerencia pura y dura, que para ser exitoso debe ser asumido desde la cabeza de la organización. En los países más avanzados, el responsable de la planeación de la R&S es el máximo órgano de dirección y delegan su control y seguimiento en un comité gerencial interdisciplinario. La auditoría suele ser externa. En nuestros países, la R&S está en cabeza de gerentes de compartimentos estanco de la organización o en el peor de los casos, en mandos medios con poca o nula influencia en el direccionamiento estratégico del negocio.

Si bien la empresa privada es el agente más activo en la R&S, también juegan un rol determinante los gobiernos y la sociedad civil. Los gobiernos dando ejemplo a través de su accionar socialmente responsable, creando un ambiente de negocios competitivo que facilite a las empresas desarrollar sus actividades, así como con el diseño e implementación de políticas públicas e incentivos tendientes a impulsar y fomentar prácticas empresariales responsables. La sociedad civil, interactuando como agente imparcial de las empresas y el gobierno, dándole a conocer sus necesidades y expectativas y estableciendo con ellos flujos de comunicación constructivos en una labor de promoción, seguimiento y control. El óptimo para la efectividad de la R&S sería la articulación de los esfuerzos entre estos tres actores sociales.

Colombia es, sin duda, uno de los países en Iberoamérica que se encuentra más sensibilizado con iniciativas legislativas y gubernamentales para el fomento de la R&S. En el año, 2006 el Incontec del Ministerio de Desarrollo Económico expide la Norma Técnica sectorial TS001 por la cual se establecen los requisitos de sostenibilidad de los destinos turísticos en Colombia; en el 2007, se inicia el trámite en el Congreso de la República del controvertido Proyecto de ley 31 “Por la cual se definen normas sobre la Responsabilidad Social y medioambiental de las empresas y se dictan otras disposiciones”; y en el 2008, hace unos meses, el Incontec expide la Guía Técnica Colombiana de Responsabilidad Social, número180. Ojalá todas está serie de iniciativas y aquellas del ámbito internacional, como la ISO 26000 que se viene cocinando desde hace años, permitan que la R&S se vuelva parte del ADN de las empresas. La crisis económica actual será la que dilucidará el eterno debate de si la R&S es una moda o no. Aunque eso dependerá del grado de madurez en su aplicación. Si la R&S es instrumental o no. Si la R&S es vista como marketing o cosmética, seguramente terminará confirmándose que es una tendencia empresarial pasajera y será rezagada por un tema de minimización de costes. Quienes creemos que la R&S es un pilar de la gerencia moderna, podemos vaticinar que vino para quedarse y fortalecerse en el tiempo. Ojalá así sea. Para beneficio de todos.

Abril 16, 2009

Cambio de época

Archivado en: Valores empresariales, Ética empresarial — Piedad Rojas @ 7:58 pm

crisis

En Colombia es cada vez más frecuente, aunque aún incipiente, el interés de los empresarios en la Responsabilidad Corporativa y la Sostenibilidad, R&S.  Algunos de ellos, ya utilizan términos propios de su jerga. Otros, han dado un paso más y de la prosa han dado el salto a la praxis, iniciando el proceso de integrar sus principios y valores asociados a su visión de hacer negocios. Y hay aquellos que al conocer el concepto, reconocen que ya es parte de su cultura empresarial. El interés no es otro que estar a tono con las tendencias del mercado que imponen este tema como un factor de diferenciación y de competitividad.

Esta seguramente es una de las razones para que sean cada vez más frecuentes espacios de diálogo entre empresarios para intercambiar experiencias sobre el tema. Ojalá sus reflexiones permitan a nuestros gerentes clarificar el concepto y los alcances de lo que me arriesgo a llamar el pilar de la gerencia moderna, la R&S. Las universidades y escuelas de negocio bien podrían ayudar incluyendo este tema gerencial dentro de su pensum académico; así como los medios de comunicación cumpliendo una labor pedagógica. Otra razón para que la R&S esté en boga, es la inviabilidad del modelo de gestión clásica de empresa frente a sus cada vez más difusas fronteras. Los nuevos retos los impone la globalización, el cambio en los mercados sustentado por las tecnologías de la comunicación, la tercerización de servicios, y la presión de los grupos de interés que rodean a las empresas: estos grupos son cada vez con más conscientes de la influencia que tienen en la sostenibilidad de las compañías, y por lo tanto en su toma de decisiones, y hacen que existan nuevas reglas de juego. Hoy, el mercado está exigiendo una visión sistémica del negocio y unos mínimos éticos que van más allá de los que establece los “contratos sociales” de cada país y sus legislaciones vigentes. Están en auge valores supra nacionales como la solidaridad, la transparencia, la confianza,  determinantes para los consumidores, clientes, empleados, potenciales socios comerciales y estratégicos. Y el resultado es el incremento de organismos internacionales que exhortan a las empresas a comprometerse con principios y valores asociados a la R&S.

La crisis que asola a buena parte del planeta demuestra la inviabilidad de un modelo capitalista entregado al dogmatismo de la autorregulación: no basta con que la empresa cree círculos  de creación de valor no virtuosos y de carácter endógeno. Y la crisis acaba de llegar, pero los problemas no son tan nuevos. Hace años que estamos asistiendo a numerosos escándalos en la gobernanza de las empresas, al derrumbe de compañías otrora ejemplares en sus resultados. La actual crisis económica global es la consecuencia sistémica de ese dogmatismo. El New York Times ha planteado editorialmente: “La crisis podría haber sido evitada si los reguladores hubieran aplicado las reglas, y si los funcionarios gubernamentales hubieran cuestionado los préstamos riesgosos y otras prácticas dudosas”. Hay que apostarle a apuestas gana-gana, círculos virtuosos que generen beneficios a las empresas con sus grupos de interés en una relación de beneficios mutuos.

Son tiempos diferentes que exigen un nuevo discurso. El gerente moderno no puede permitirse ser el de antaño, aquel que sólo debía gestionar los intereses de los accionistas e inversores. El actual, debe adquirir nuevas competencias y conocimientos que le permitan gestionar las necesidades y expectativas de todos aquellos interlocutores que impactan directa o indirectamente el negocio. Es la única manera para minimizar los eventuales riesgos al que pueden verse expuesto. Pese a esto, muchos empresarios aún soportan su cultura organizacional con el trillado discurso de Milton Friedman en los años setenta. De ellos, aquellos que aún mantienen su negocio, se puede asegurar que cuentan como una de las amenazas posibles e inminentes su insostenibilidad en el mediano y largo plazo. Hoy sabemos que quien no gestiona o gerencia el capital reputacional, relacional y humano de la empresa, está poniendo en riesgo a su organización. Hay que renovar paradigmas empresariales. Muchos ojos velan y castigan a las empresas que no lo hacen. Las esperanzas para superar las asimetrías del mercado y generar crecimiento económico para el sistema recaen ahora en las empresas. Tal y como explica Adela Cortina, “la salvación de los hombres ya no puede esperarse únicamente de la sociedad, como lo quería la tradición rousseauniana, ni tampoco del Estado, como pretendía el socialismo real de los países del Este, ni, por último en la conversión del corazón de la que hablaba cierta tradición kantiana, es una transformación de las organizaciones las que puede salvarnos¨. La transformación no es otra que la de su humanización, el convertir a la empresa en ese ciudadano corporativo al que se le exigen además de derechos, deberes y responsabilidades por sus acciones así como por sus omisiones y que se mueve inspirada por unos valores.

Es mucho lo que aún tenemos que avanzar para que la R&S sea una realidad empresarial y que cumpla su fin antropológico. La visión de la R&S en nuestros países dista de ser un tema centrado en valores, ni siquiera es asumida como una inversión. Se reduce su concepción como un gasto esporádico y puntual. Percepción que los empresarios no cambiarán hasta que sepan como orientarla de forma estratégica al negocio e inicien a disfrutar de sus beneficios tangibles en el negocio. Un empresario que quiera experimentar aventurarse en esta tarea bien podría seguir estos pasos: 1) incluir la RSE en su cultura organizacional, misión, visión valores; 2) crear un ambiente de diálogo con sus grupos de interés para identificar sus necesidades y expectativas; 3) establecer una política de RSE que contenga los compromisos para con ellos y su marco de relación; 4) insertar la R&S de forma transversal en la estrategia del negocio a través del establecimiento de un sistema imbricado con la gestión estratégica y operativa de la empresa, procesos y procedimientos; 5) realizar proyectos que den cumplimiento a cada uno de sus compromisos; 6) diseñar una batería de indicadores  que permita la  auditoría y la medición de impactos; y 7) rendir cuentas de los resultados a través de informes de gestión. No deberá olvidar que es un tema de gerencia pura y dura, que para ser exitoso debe ser asumido desde la cabeza de la organización. En los países más avanzados, el responsable de la planeación de la R&S es el máximo órgano de dirección y delegan su control y seguimiento en un comité gerencial interdisciplinario. La auditoría suele ser externa. En nuestros países, la R&S está en cabeza de gerentes de compartimentos estanco de la organización o en el peor de los casos, en mandos medios con poca o nula influencia en el direccionamiento estratégico del negocio.

Si bien la empresa privada es el agente más activo en la R&S, también juegan un rol determinante los gobiernos y la sociedad civil. Los gobiernos dando ejemplo a través de su accionar socialmente responsable, creando un ambiente de negocios competitivo que facilite a las empresas desarrollar sus actividades, así como con el diseño e implementación de políticas públicas e incentivos tendientes a impulsar y fomentar prácticas empresariales responsables. La sociedad civil, interactuando como agente imparcial de las empresas y el gobierno, dándole a conocer sus necesidades y expectativas y estableciendo con ellos flujos de comunicación constructivos en una labor de promoción, seguimiento y control. El óptimo para la efectividad de la R&S sería la articulación de los esfuerzos entre estos tres actores sociales.

Colombia es, sin duda, uno de los países en Iberoamérica que se encuentra más sensibilizado con iniciativas legislativas y gubernamentales para el fomento de la R&S. En el año, 2006 el Incontec del Ministerio de Desarrollo Económico expide la Norma Técnica sectorial TS001 por la cual se establecen los requisitos de sostenibilidad de los destinos turísticos en Colombia; en el 2007, se inicia el trámite en el Congreso de la República del controvertido Proyecto de ley 31 “Por la cual se definen normas sobre la Responsabilidad Social y medioambiental de las empresas y se dictan otras disposiciones”; y en el 2008, hace unos meses, el Incontec expide la Guía Técnica Colombiana de Responsabilidad Social, número180. Ojalá todas está serie de iniciativas y aquellas del ámbito internacional, como la ISO 26000 que se viene cocinando desde hace años, permitan que la R&S se vuelva parte del ADN de las empresas. La crisis económica actual será la que dilucidará el eterno debate de si la R&S es una moda o no. Aunque eso dependerá del grado de madurez en su aplicación. Si la R&S es instrumental o no. Si la R&S es vista como marketing o cosmética, seguramente terminará confirmándose que es una tendencia empresarial pasajera y será rezagada por un tema de minimización de costes. Quienes creemos que la R&S es un pilar de la gerencia moderna, podemos vaticinar que vino para quedarse y fortalecerse en el tiempo. Ojalá así sea. Para beneficio de todos.

Tres son las causas fundamentales de la actual crisis financiera, según Bernard Kligsberg, asesor de la Unesco, el Banco Interamericano de Desarrollo y Unicef: “unas políticas públicas que eliminaron los controles de la economía, unas fallas éticas de los líderes de los mayores corporativos que derivó en una “codicia desenfrenada” de los altos ejecutivos y un predominio de una ideología fundamentalista sobre el libre mercado que acabó con los valores éticos” En últimas, una crisis de valores de la sociedad en su conjunto.

Enrique Iglesias, Presidente del BID, en la Quincuagésima Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo y la Vigésimo Cuarta Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores de la Corporación Interamericana de Inversiones, respaldaba esta afirmación cuando decía palabras más, palabras menos: el crecimiento del modelo económico actual no se fundamenta en los valores fundacionales del capitalismo que pregonaba Adam Smith: honestidad, probidad y solidaridad. Y tenía razón, Smith intentó demostrar  en su obra clásica Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (1776), que era posible buscar la ganancia personal de forma que no sólo se pudiera alcanzar el objetivo individual sino también la mejora de la sociedad. Para Smith la combinación del interés personal, la propiedad y la competencia entre vendedores en el mercado llevaría a los productores, “gracias a una mano invisible”, a alcanzar un objetivo que no habían buscado de manera consciente: el bienestar de la sociedad.

¿Cuáles son entonces los valores del actual capitalismo?. Erich Fromm afirmaba ya desde hace varias décadas en su obra “El Corazón del Hombre”, que el hombre actual se caracteriza por su pasividad y se identifica con los valores del mercado porque el hombre se ha transformado a sí mismo en un bien de consumo y siente su vida como un capital que debe ser invertido provechosamente. El hombre se ha convertido en un consumidor eterno y el mundo para él no es más que un objeto para calmar su apetito. Y remataba con esta sentencia “La sociedad moderna ha enseñado a sentir al hombre a sentir que no es su felicidad la meta de la vida, sino su éxito o el cumplimiento del deber de trabajar. El dinero, el prestigio y el poder se han convertido en sus incentivos y sus metas”. Vemos como la riqueza, el capital, es el valor supremo del modelo económico, aún por encima mismo del hombre.  Este afán desmesurado por obtener y maximizar riqueza a toda costa es lo que hace que  el poder, la inmediatez,  el individualismo, la competitividad, el utilitarismo y el pragmatismo sean los valores que  sustenten axiológicamente el modelo.

Dentro de esta escala de valores una persona detenta más poder en la medida que posea más capital. Es decir, una persona con capital vale más que una persona sin él, lo que es lo mismo que asumir que el  capital vale más que la persona misma. Este supuesto legítima el pensamiento pragmático y utilitarista del modelo, que excusa que el fin –obtención de riqueza- justifique los medios. La competencia en la sociedad postmoderna exige resultados rápidos, instantáneos y ante todo al mínimo costo. La macdonalización de la economía, como algunos lo han denominado: especificidad de medios para conseguir un objetivo rápido y con el menor esfuerzo y coste posibles, poniendo la atención en la cantidad y no en la calidad y el control. La falta de controles es un hecho evidente en nuestro sistema financiero.

Al trasladar esta escala de valores a la cultura organizacional o empresarial encontramos que se fomenta la competencia más que el desarrollo personal y la consecución de utilidades por encima de la violación de derechos humanos, laborales o degradación al medio ambiente. Un estudio de Aspaen Institute evidencia que con el paso del tiempo los especialistas en gerencia de empresa, MBA, tienden a considerar en mayor medida a la creación de valor para el accionista como el criterio más importante de las compañías, por encima de las necesidades de los clientes o la satisfacción del producto. Los mismos especialistas que están detrás de sonados escándalos éticos de grandes empresas como Enron y Parmalat, y de las hipotecas basuras que iniciaron el desplome financiero de la banca en Estados Unidos, y que han generado la crisis financiera global. El individualismo y la visión sesgada a un colectivo también se han visto reflejados en el manejo de la crisis económica. Algunos países, por ejemplo, respondieron con políticas que aumentaban las barreras al comercio internacional, que ha generado ahondar la recesión mundial, Estados Unidos contemplaba pedir más gasto y Europa mayor moderación.

¿Cómo hemos llegado aquí? En este afán por buscar responsables muchos ya ponen sus ojos en las universidades y escuelas de negocio, son ellas las que han terminado de formar a los “autores intelectuales” de las estrategias estatales, financieras y empresariales que hoy están seriamente cuestionadas. Si se revisan sus pensum académicos y las teorías económicas que allí se enseñan se reflejan una visión economicista simplista en donde prima el egoísmo y el oportunismo. La estrategia de competitividad que subyace es “generas valor en la medida en que explotas a tus colaboradores, exprimes a tus proveedores y sacas provecho de tu clientes”. Una regla tacita en que las utilidades son inversamente proporcionales a las pérdidas de otros. Una operación de restas.

Para algunos, en los que me incluyo, este tsunami ético ha llegado hasta un punto de saturación que no puede agudizarse. Es evidente que el modelo económico bajo estos supuestos éticos ha fallado y ha generado en la sociedad zozobra, desconfianza, pobreza y desigualdad. Era de esperarse, su inviabilidad y sostenibilidad en el tiempo. El horizonte temporal del inversión de modelo actual es una visión de corto plazo, su énfasis es la orientación a tareas y no a relaciones, y la fuerza impulsadora son las metas y no la gente. Ya hay muestras que se avecina un cambio de época, un nuevo orden económico internacional.

El G-20 que reúne a los países más poderosos del mundo que representan el 85% de la economía mundial en su cumbre reciente celebrada en Londres muestra con sus acuerdos, que ya el cambio inició. El objetivo común de todos los acuerdos, restaurar la confianza, el crecimiento y los puestos de trabajo; reparar el sistema financiero y de crédito; reforzar la regulación y restituir la confianza (…) y rechazar el proteccionismo. Para lograrlo acuerdan una estrategia global, al entender que estrategias unilaterales son inconvenientes y terminan agravando, en una suerte de trampa colectiva, los problemas que intenta resolver.

Fallas éticas pronunciadas en políticas públicas. Para Kliksberg la desregulación como dogma ideológico llevó a dejar sin protecciones básicas el interés colectivo. Se desmantelaron las restricciones al funcionamiento de los mercados financieros no bancarios. En el G-20 se acordó promover la convergencia de la regulación bancaria e incrementar su regulación.

Falencias éticas en el tejido empresarial. Entre ellas, señala el mismo Kliksberg,  la especulación sin límites en el mercado de derivativos y la presión de los cortoplacistas especuladores para hacer bajar el precio de las acciones. Las remuneraciones desmesuradas de los CEOS.  El afán de los socios de grandes empresas por obtener buenos resultados, sumado a la pericia de los altos ejecutivos para complacer a los socios en términos de resultados llevaron a que las empresas asumieran sistemáticamente altos riesgos. El G-20 acordó establecer una serie de principios que deben guiar la compensación de los ejecutivos bancarios.

Fallas éticas en el sistema financiero. Los agujeros fiscales que estimulaban el sobre pago que en la práctica virtualmente se auto fijaban. El G-20 acordó un conjunto de medidas en contra de los paraísos fiscales y un mayor control a los inversionistas de portafolio. Así mismo, incrementar la liquidez mundial y los créditos a los países en desarrollo.

Las decisiones tomadas por el recién electo Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, dan muestran de este cambio de valores. Orden del cierre de la prisión en la base militar de Guantánamo, Cuba, en el plazo de un año; prohibición de la tortura a sospechosos de terrorismo detenidos en cárceles de la CIA (Agencia Central de Inteligencia); levantamiento del bloqueo a fondos estadounidenses para clínicas y otras organizaciones en el exterior que podrían apoyar o realizar abortos; el liderazgo que ha asumido al convocar convocó a las economías mayores mundiales a la reunión del cambio climático. Así mismo, su forma de relacionarse con otras naciones: con Rusia, negocia e incrementa el desarme nuclear y el tratado de no proliferación de armas atómicas; con Beijín establece un sistema de consultas permanente en materia política y económica; con Irán, establece acuerdos de cómo salir de la crisis de Afganistán; con Cuba, contempla negociaciones para el levantamiento del bloqueo económico a la isla.

El Pacto Global de Naciones Unidas, por su lado, está impulsando también este cambio para las empresas y para las asociaciones académicas de todo el mundo. Para estas últimas presentó seis “Principios para una Educación Responsable” que pretenden ser un marco de referencia sobre el que se asienten las bases de una educación común e integradora dentro de una sociedad cada día más globalizada y que necesita de nuevos valores para un desarrollo más sostenible.

Amanecerá y veremos, ojalá estos indicios no sólo evidencien una época de cambios sino que constaten lo que muchos anhelamos,  un cambio de época.

Febrero 7, 2009

Fallo histórico

Archivado en: Respeto a los derechos humanos, Valores empresariales, Ética empresarial — Piedad Rojas @ 6:48 pm

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Con los empresarios suelo notar qué cuando hago referencia al deber legal, pero sobre todo ético, de qué en el negocio se tomen las medidas necesarias para que se garantice el respeto por los derechos humanos y de trabajo, la respuesta tacita en sus rostros es qué sobra mi comentario ya que es un punto de partida incuestionable que se respeta al interior de sus empresas. Luego, cuando comienzo a hacer preguntas sencillas relacionadas con las condiciones de trabajo seguras y saludables, las condiciones de selección de personal, mecanismos adecuados y confiables para la verificación de la edad de sus empleados, la libertad de asociación sindical, entre otros ejemplos, comienzo a notar como escriben notas. Ya no era todo tan obvio. Los derechos humanos y laborales no son un declaración de buenas intenciones y si queremos que nuestra empresa actúe de forma responsable hay que intencionalmente velar para que en las políticas, procesos y procedimientos no se vulneren estos derechos.

En el día de ayer, en Colombia,  se profirió un fallo histórico, puesto que es la primera vez en que un ente de la Justicia ordena pagar una indemnización millonaria para proteger el derecho a la igualdad y el principio de no discriminación racial, violentado por dos discotecas que prohibieron el acceso a su establecimiento a dos personas afroamericanas. Este precedente seguro será el primero de muchos que podrán darse en cuanto a la violación de derechos humanos y laborales se trata.

A las empresas un llamado a la reflexión sobre su actuar responsable y a establecer correctivos donde de lugar.  Hoy,  podemos ver este hecho como menor. Seguramente una revisión histórica en el futuro lo mostrará como un punto de partida definitivo para avanzar en el derecho de igualdad de todos los ciudadanos, indistintamente  cual fuese su raza, color, sexo, religión, opinión política, ascendencia nacional u origen social.

Febrero 1, 2009

Nueva guía de accesibilidad para la empresa

Archivado en: Responsabilidad Corporativa — Piedad Rojas @ 7:24 pm

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Para los empresarios que están y quieren estar comprometidos con el actuar R&S de su negocio compartimos el lanzamiento de la nueva guía de accesibilidad del Club de Excelencia en Sostenibilidad. Esta nueva herramienta  es presentada  por el Club de Excelencia en Sostenibilidad. Para quienes no lo conocen es una asociación empresarial con sede en Madrid, compuesta por un grupo de grandes empresas que apuestan por el crecimiento sostenido desde el punto de vista económico, social y medioambiental. Esta guía tiene por objetivo formar a las organizaciones en el ámbito de la discapacidad y ayudarlas a adecuar sus edificios, entornos y puestos de trabajo a las personas discapacitadas.

Enero 30, 2009

La sostenibilidad del planeta en nuestras manos

Archivado en: Desarrollo Sostenible, Huella ecológica — Piedad Rojas @ 8:33 am

Link de un video del discurso realizado en 1992 de una niña ante la ONU que quiere hacer consciencia de la necmundesidad inaplazable para la sostenibilidad de nuestro planeta y de los seres que lo habitan de que todos entendamos y asumamos nuestra corresponsabilidad con el tema. Cualquiera sea nuestra decisión de hacer o de omisión debe ser consistente y coherente con el discurso que proclamamos. En últimas, la decisión está en nuestras manos.

 

Enero 21, 2009

La R&S en la banca

Archivado en: Responsabilidad Corporativa — Piedad Rojas @ 1:43 pm

El Grupo Bancolombia es la primera entidad colombiana, y la quinta de la región,  que se suscribe a los Principios del Ecuador, en el que participan 63 entidades financieras de 25 países, que representan el 80% de los recursos del sistema financiero mundial. Este protocolo, que suma elementos ambientales y sociales a la evaluación financiera, se aplica a toda financiación de proyectos a nivel mundial con un valor igual o superior a 10 millones de dólares, y en todos los sectores de la industria. En la región ya habían adherido a los Principios el Banco de la República Oriental del Uruguay, Banco do Brasil, Banco Galicia (Argentina) y Banco Itaú (Brasil)” señala el último boletín virtual de ComunicaRSE. Esto es de especial importancia si entendemos el rol que pueden llegar a tener bancos comprometidos con apoyar financieramente empresas con comportamientos responsables y sostenibles.

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Enero 16, 2009

Empresas españolas se rajan en R&S

Archivado en: Responsabilidad Corporativa — Piedad Rojas @ 12:51 pm

 

España se muestra como el país iberoaméricano líder en el impulso de la R&S. No obstante, un estudio publicado ayer por el sindicato Unión General de Trabajadores – UGT- da un balance negativo de la gestión de sus más importantes empresas, las que pertenecen al índice bursátil del Ibex 35. 13 empresas de las 29 suspenden en el examen de integración de criterios de R&S en su gestión empresarial, mientras que otras 16 reciben un aprobado. El estudio se llama  ’Cultura, políticas y prácticas de Responsabilidad Social en las Empresas del Ibex 35′ y podrás acceder al documento en la página web de la UGT http://www.ugt.es/index1.html

Según el estudio, que el sindicato realiza cada año desde 2006 basándose en la información que proporcionan las propias empresas sobre sus políticas de RSE, las compañías que suspenden en gestión responsable son: Ferrovial, Acciona, Mapfre, Cintra, OHL, Bankinter, Banco Sabadell, Banesto, Telecinco, Sacyr Vallermoso, Enagás, Abengoa e Iberia. En relación al informe del año pasado, el informe recoge que “apenas se han producido cambios”, y como ya sucedió en los estudios 2006 y 2007, ninguna de las empresas evaluadas consiguió en 2008 una nota de ’sobresaliente’, que se “corresponde con un desarrollo notable de la cultura, políticas y prácticas de gestión responsable”. Así, tal y como explicó el responsable del estudio, el catedrático de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando Valdés, “los progresos de la cultura de la responsabilidad en el grupo más selecto de las mayores empresas españolas es excesivamente lento” y la mejora que se detecta en algunas áreas es “enormemente discreto”.

 En este sentido, el informe de UGT sostiene que las mejoras “tienen más relación con los efectos de la legislación” que regula las actividades económicas, especialmente en el ámbito de la transparencia y de la rendición de cuentas, que “con la existencia de una verdadera voluntad de cambio en los máximos órganos de responsabilidad de las empresas“. Es aquí donde se muestra de la importancia de la intervención del Estado en la promoción e impulso de la cultura de la R&S en las empresas.

 

Enero 15, 2009

Dinamarca, líder en la regulación de R&S

Archivado en: Responsabilidad Corporativa — Piedad Rojas @ 12:28 pm

El parlamento Danés ha aprobado una Ley mediante la cual sus empresas deben incluir en su rendición de cuentas las acciones que realicen en R&S en el balance de 2010. Para quienes están en contra del intervencionismo del estado en buenas prácticas de R&S, la Ley no las impone sólo obliga a aquellas empresas que deciden voluntariamente presentarse como responsables y sostenibles realizar una rendición de cuentas que garantice la transparencia, coherencia y consistencia con los principios y valores de la gestión sostenible. En Colombia, el Proyecto de Ley 031 de 2007 apuntaba en esa misma línea, no obstante murió en el segundo debate en el legislativo. Otros países como Francia e Inglaterra también han dado avances en el diseño de políticas públicas que insten a las empresas a comprometerse con la R&S.

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