Cuaderno de la Gerencia Responsable y Sostenible

abril 28, 2009

R&S

Filed under: Responsabilidad Corporativa — Piedad Rojas @ 10:34 pm

En Colombia es cada vez más frecuente, aunque aún incipiente, el interés de los empresarios en la Responsabilidad Corporativa y la Sostenibilidad, R&S.  Algunos de ellos, ya utilizan términos propios de su jerga. Otros, han dado un paso más y de la prosa han dado el salto a la praxis, iniciando el proceso de integrar sus principios y valores asociados a su visión de hacer negocios. Y hay aquellos que al conocer el concepto, reconocen que ya es parte de su cultura empresarial. El interés no es otro que estar a tono con las tendencias del mercado que imponen este tema como un factor de diferenciación y de competitividad.

Esta seguramente es una de las razones para que sean cada vez más frecuentes espacios de diálogo entre empresarios para intercambiar experiencias sobre el tema. Ojalá sus reflexiones permitan a nuestros gerentes clarificar el concepto y los alcances de lo que me arriesgo a llamar el pilar de la gerencia moderna, la R&S. Las universidades y escuelas de negocio bien podrían ayudar incluyendo este tema gerencial dentro de su pensum académico; así como los medios de comunicación cumpliendo una labor pedagógica. Otra razón para que la R&S esté en boga, es la inviabilidad del modelo de gestión clásica de empresa frente a sus cada vez más difusas fronteras. Los nuevos retos los impone la globalización, el cambio en los mercados sustentado por las tecnologías de la comunicación, la tercerización de servicios, y la presión de los grupos de interés que rodean a las empresas: estos grupos son cada vez con más conscientes de la influencia que tienen en la sostenibilidad de las compañías, y por lo tanto en su toma de decisiones, y hacen que existan nuevas reglas de juego. Hoy, el mercado está exigiendo una visión sistémica del negocio y unos mínimos éticos que van más allá de los que establece los “contratos sociales” de cada país y sus legislaciones vigentes. Están en auge valores supra nacionales como la solidaridad, la transparencia, la confianza,  determinantes para los consumidores, clientes, empleados, potenciales socios comerciales y estratégicos. Y el resultado es el incremento de organismos internacionales que exhortan a las empresas a comprometerse con principios y valores asociados a la R&S.

La crisis que asola a buena parte del planeta demuestra la inviabilidad de un modelo capitalista entregado al dogmatismo de la autorregulación: no basta con que la empresa cree círculos  de creación de valor no virtuosos y de carácter endógeno. Y la crisis acaba de llegar, pero los problemas no son tan nuevos. Hace años que estamos asistiendo a numerosos escándalos en la gobernanza de las empresas, al derrumbe de compañías otrora ejemplares en sus resultados. La actual crisis económica global es la consecuencia sistémica de ese dogmatismo. El New York Times ha planteado editorialmente: “La crisis podría haber sido evitada si los reguladores hubieran aplicado las reglas, y si los funcionarios gubernamentales hubieran cuestionado los préstamos riesgosos y otras prácticas dudosas”. Hay que apostarle a apuestas gana-gana, círculos virtuosos que generen beneficios a las empresas con sus grupos de interés en una relación de beneficios mutuos.

Son tiempos diferentes que exigen un nuevo discurso. El gerente moderno no puede permitirse ser el de antaño, aquel que sólo debía gestionar los intereses de los accionistas e inversores. El actual, debe adquirir nuevas competencias y conocimientos que le permitan gestionar las necesidades y expectativas de todos aquellos interlocutores que impactan directa o indirectamente el negocio. Es la única manera para minimizar los eventuales riesgos al que pueden verse expuesto. Pese a esto, muchos empresarios aún soportan su cultura organizacional con el trillado discurso de Milton Friedman en los años setenta. De ellos, aquellos que aún mantienen su negocio, se puede asegurar que cuentan como una de las amenazas posibles e inminentes su insostenibilidad en el mediano y largo plazo. Hoy sabemos que quien no gestiona o gerencia el capital reputacional, relacional y humano de la empresa, está poniendo en riesgo a su organización. Hay que renovar paradigmas empresariales. Muchos ojos velan y castigan a las empresas que no lo hacen. Las esperanzas para superar las asimetrías del mercado y generar crecimiento económico para el sistema recaen ahora en las empresas. Tal y como explica Adela Cortina, “la salvación de los hombres ya no puede esperarse únicamente de la sociedad, como lo quería la tradición rousseauniana, ni tampoco del Estado, como pretendía el socialismo real de los países del Este, ni, por último en la conversión del corazón de la que hablaba cierta tradición kantiana, es una transformación de las organizaciones las que puede salvarnos¨. La transformación no es otra que la de su humanización, el convertir a la empresa en ese ciudadano corporativo al que se le exigen además de derechos, deberes y responsabilidades por sus acciones así como por sus omisiones y que se mueve inspirada por unos valores.

Es mucho lo que aún tenemos que avanzar para que la R&S sea una realidad empresarial y que cumpla su fin antropológico. La visión de la R&S en nuestros países dista de ser un tema centrado en valores, ni siquiera es asumida como una inversión. Se reduce su concepción como un gasto esporádico y puntual. Percepción que los empresarios no cambiarán hasta que sepan como orientarla de forma estratégica al negocio e inicien a disfrutar de sus beneficios tangibles en el negocio. Un empresario que quiera experimentar aventurarse en esta tarea bien podría seguir estos pasos: 1) incluir la RSE en su cultura organizacional, misión, visión valores; 2) crear un ambiente de diálogo con sus grupos de interés para identificar sus necesidades y expectativas; 3) establecer una política de RSE que contenga los compromisos para con ellos y su marco de relación; 4) insertar la R&S de forma transversal en la estrategia del negocio a través del establecimiento de un sistema imbricado con la gestión estratégica y operativa de la empresa, procesos y procedimientos; 5) realizar proyectos que den cumplimiento a cada uno de sus compromisos; 6) diseñar una batería de indicadores  que permita la  auditoría y la medición de impactos; y 7) rendir cuentas de los resultados a través de informes de gestión. No deberá olvidar que es un tema de gerencia pura y dura, que para ser exitoso debe ser asumido desde la cabeza de la organización. En los países más avanzados, el responsable de la planeación de la R&S es el máximo órgano de dirección y delegan su control y seguimiento en un comité gerencial interdisciplinario. La auditoría suele ser externa. En nuestros países, la R&S está en cabeza de gerentes de compartimentos estanco de la organización o en el peor de los casos, en mandos medios con poca o nula influencia en el direccionamiento estratégico del negocio.

Si bien la empresa privada es el agente más activo en la R&S, también juegan un rol determinante los gobiernos y la sociedad civil. Los gobiernos dando ejemplo a través de su accionar socialmente responsable, creando un ambiente de negocios competitivo que facilite a las empresas desarrollar sus actividades, así como con el diseño e implementación de políticas públicas e incentivos tendientes a impulsar y fomentar prácticas empresariales responsables. La sociedad civil, interactuando como agente imparcial de las empresas y el gobierno, dándole a conocer sus necesidades y expectativas y estableciendo con ellos flujos de comunicación constructivos en una labor de promoción, seguimiento y control. El óptimo para la efectividad de la R&S sería la articulación de los esfuerzos entre estos tres actores sociales.

Colombia es, sin duda, uno de los países en Iberoamérica que se encuentra más sensibilizado con iniciativas legislativas y gubernamentales para el fomento de la R&S. En el año, 2006 el Incontec del Ministerio de Desarrollo Económico expide la Norma Técnica sectorial TS001 por la cual se establecen los requisitos de sostenibilidad de los destinos turísticos en Colombia; en el 2007, se inicia el trámite en el Congreso de la República del controvertido Proyecto de ley 31 “Por la cual se definen normas sobre la Responsabilidad Social y medioambiental de las empresas y se dictan otras disposiciones”; y en el 2008, hace unos meses, el Incontec expide la Guía Técnica Colombiana de Responsabilidad Social, número180. Ojalá todas está serie de iniciativas y aquellas del ámbito internacional, como la ISO 26000 que se viene cocinando desde hace años, permitan que la R&S se vuelva parte del ADN de las empresas. La crisis económica actual será la que dilucidará el eterno debate de si la R&S es una moda o no. Aunque eso dependerá del grado de madurez en su aplicación. Si la R&S es instrumental o no. Si la R&S es vista como marketing o cosmética, seguramente terminará confirmándose que es una tendencia empresarial pasajera y será rezagada por un tema de minimización de costes. Quienes creemos que la R&S es un pilar de la gerencia moderna, podemos vaticinar que vino para quedarse y fortalecerse en el tiempo. Ojalá así sea. Para beneficio de todos.

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